OPINIÓN  18 de mayo de 2018

TURBULENCIAS: EPISODIO I DE UNA CRISIS TERMINAL

Los apologistas del neoliberalismo quieren hacernos creer que lo que se agotó es solo el modelo gradualista del ajuste. Por Mario Macaroff

Esta crítica no es ingenua y lo que busca es crear consenso para un ajuste aún más brutal cuyo único objetivo será salvarle la ropa al capital financiero

La crisis profunda, terminal, en la que se encuentra nuestro sistema financiero ha tenido su primer episodio público de esos que ya no se pueden seguir ocultando a la sociedad.

A pesar de los tardíos intentos discursivos para llevar tranquilidad a la población, la manera como se resolvió lo que ellos denominaron turbulencia, confirma su profundidad.

Y no estoy hablando del aumento del dólar que es una de las variables de ajuste lógicas del sistema financiero, apenas un síntoma de un problema mucho más grave y que nunca fue asumido por el gobierno.

Los comunicadores oficiales anuncian que han conseguido renegociar las LEBAC pero no aclaran como.

La permanencia de tasas de interés del 40 %, unidas a una drástica reducción de los encajes bancarios ha llevado al conjunto del sistema financiero a una fragilidad mucho mayor que la que tenía antes de la llamada turbulencia.

Para que se entienda, los encajes bancarios son recursos que los bancos tienen inmovilizados en el Banco Central como garantía de que van a poder devolver los depósitos de los ahorristas. Por presión esa entidad, con ese dinero los bancos oficiales y privados compraron las LEBAC que no se habían renovado.

Por otro lado la permanencia de tasas muy superiores al 40 % paraliza la ya muy deteriorada actividad productiva y comercial llevándonos al borde del desabastecimiento y la ruptura de la cadena de pagos.

Pareciera que el gran éxito del gobierno ha sido ganar tiempo. ¿Cuánto tiempo? Porque en 36 días hay un nuevo vencimiento y además ¿para qué? Si la fragilidad estructural del sistema solo se agrava con las medidas tomadas.

Cada vez se generan menos dólares genuinos y al mismo tiempo aumenta la sangría por pagos de intereses.

Creo que hoy no es irresponsable decir que estamos más cerca del corralito y la reedición de una crisis como la del 2001.

Irresponsable será que la dirigencia política y social del campo popular siga dando vueltas y no construya una verdadera alternativa para afrontar esta crisis que pronto pasará de ser una crisis financiera a ser una crisis política y de gobernabilidad 

 

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