OPINIÓN  27 de mayo de 2018

CUANDO DUELE LA PATRIA

A veces la Patria es como el dedo chico del pie, hace falta que duela para que nos demos cuenta que existe. Por Mario Macaroff

El proceso de deterioro y de entrega de los resortes fundamentales de la economía al capital financiero comenzó apenas iniciado el gobierno de Cambiemos.

La primera operación fue la ubicación de personeros de confianza del capital financiero en todos los puestos incluida la Corte Suprema y los organismos de control.

Luego vino el arreglo con los fondos buitres, una verdadera capitulación donde se terminó pagando más de lo que ellos mismos exigían.

De allí en adelante, el vertiginoso proceso de endeudamiento, la bicicleta financiera, un manejo caprichoso de las tasas de interés, tarifas de servicios públicos y tipo de cambio, que solo se entiende con la lógica de los negocios de corto plazo propia del capital especulativo.

Fueron dos largos años donde eran muy pocas las voces que se alzaban para denunciar lo que estaba pasando y para cada una de ellas el aparato de propaganda del modelo tenía la respuesta que la neutralizaba. Si era desde la izquierda es “porque siempre se quejan de todo y no puede tomárselos en serio”. Si era un dirigente vinculado a la gestión anterior era “porque se robaron todo y ahora están buscando salvarse”. Mientras tanto el resto de la oposición miraba para otro lado  con la excusa de mantener la gobernabilidad.

Con la ignorancia, indiferencia o complicidad de una parte importante de la sociedad se fueron socavando las bases de una economía que había logrado recuperarse de la debacle del 2001 y que con errores y tareas pendientes tenía por delante un camino de progreso y dignidad.

Es cierto también hubo un sector que lucho siempre y que hoy se expresa en las calles cada vez con más fuerza manteniendo viva la llama de la resistencia

Cuando las consecuencias del saqueo empiezan a resultar evidentes y los usureros imponen ajuste tras ajuste como condición de nuevos préstamos, el gobierno hace desembocar la crisis allí donde era evidente que tenía que desembocar y aparece de nuevo el FMI.

La impresionante manifestación del 25 de mayo tiene como rasgo principal que supero los límites de la convocatoria a quienes no votaron a Cambiemos en las últimas elecciones.

 Con el FMI retornan los fantasmas del pasado y a muchos comienzan a sonarle señales de alerta de que la Patria está en peligro. Es que la Patria es también el trabajo, la salud y el futuro nuestro y de nuestros hijos.

Es una reacción saludable que debe extenderse y profundizarse porque de ninguna manera el pueblo puede resignarse a la grieta como una fatalidad que nos va a mantener divididos y sometidos a los arbitrios del capital financiero

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