OPINIÓN  11 de junio de 2018

EL FUTURO SE JUEGA AHORA

En la disputa contra el FMI se definen los próximos diez años de la vida política y económica de nuestro país.. Por Mario Macaroff.

El acuerdo que anuncio el gobierno por un monto de cincuenta mil millones de dólares se comenzará a pagar recién dentro de tres años y plantea exigencias en materia de cómo distribuir el presupuesto del estado y legislar sobre los derechos sociales conquistados que exceden largamente el actual período presidencial.

Si ya no era legítimo que un gobierno gane las elecciones haciendo promesas que nunca intentó siquiera cumplir, ahora resultaría inaceptable que además condicione gravemente el futuro de la nación.

En estas páginas siempre buscamos resaltar que por sobre la expresión política que ejerce el gobierno existe un poder material hegemonizado por el capital financiero y que es el que define en última instancia la estrategia a seguir.

Fue el capital financiero el que dio el golpe de mercado y el que apuro el acuerdo con el FMI al que el gobierno se alineó rápidamente.

En la prensa hegemónica el acuerdo se presenta o cómo una oportunidad que debemos festejar o cómo una fatalidad que ya es inevitable y tenemos que asumir.

Si una holgada mayoría (del 80 al 90 % según las encuestas) está en contra de que se firme el acuerdo, ¿porqué tomarlo como una fatalidad inevitable y resignarse que al que le toque gobernar después del Pro no le queda otra que asumir sus consecuencias?

Dar todas las batallas posibles en todos los frentes en los  que, el enorme abanico de atropellos contra los derechos políticos y sociales de los argentinos, el acuerdo presenta es la única salida. No hacerlo deberá ser visto cómo una forma de complicidad de la dirigencia en un momento clave de la historia del país.          

Está claro que esta no es una pelea más camino a las elecciones del 2019 donde cada sector político puede mostrar o esconder sus cartas según lo crea conveniente. Este es el momento en el que se definen las posiciones y se dividen las aguas.

Si hay un sector de la oposición que se prepara para ser el plan b del capital financiero seguramente buscará diluir el enfrentamiento y demorar las reacciones populares para tener la excusa perfecta que justifique la continuidad de las políticas de ajuste.

Hoy que se cae la máscara de las mentiras de Cambiemos también será el momento de evidenciar las nuevas trampas que se están preparando para manipular la voluntad popular.       

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