11 de marzo de 2018

LICENCIA PARA MATAR

Con gran velocidad, se multiplican los asesinatos de ciudadanos a manos de uniformados con el aval del poder político. Por Luis Aubrit.

Desde la desaparición de Santiago Maldonado, se comenzó a configurar en nuestro país  un nuevo “modus operandi” del brazo armado de quienes dirigen el estado.

Sin dudas que el actual plan económico, político y social, no cierra sin el accionar represivo del estado y la complicidad de “los nuevos ejércitos de colonización de conciencias: Los medios hegemónicos de comunicación”

Pero, plantear la represión sin dar rienda suelta a la barbarie, no es posible. Detenciones arbitrarias, persecuciones a los espacios de resistencia cultural, prepotencia represiva de las expresiones democráticas, es moneda corriente cuando la derecha política asume el poder. Las consecuencias inevitables de este plan, son la muerte de ciudadanos y ciudadanas, aunque se lo quiera disfrazar de “represión al delito”

 El mensaje del gobierno en el caso de desaparición forzada seguida de muerte de Santiago Maldonado, habilitó para que sucediera el asesinato de Rafael Nahuel y comenzara un espiral de muerte que amenaza con aumentar geométricamente.

Reivindicar, por parte del poder corporativo, el accionar de Chocobar, fue una invitación para el asesinato en Rosario de un ciudadano y la ejecución de un niño de 12 años en Tucumán.

Un disparo en la nuca, dejo un banco de escuela vacío. Facundo o  “Mi negrito”, como lo llamaba su abuela, iba a comenzar el secundario en pocas horas. Un manojo de sueños e ilusiones, quedaron desparramado en el asfalto. El arma, la disparo un policía. Pero, la bala, la pago Macri y la cargo Bulrrich.

  

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