Tras el eufemismo de los mercados se esconde la tiranía política del capital financiero que no da tregua ni siquiera a un gobierno dispuesto a concederle todo. Por Mario Macaroff

Algunos números son elocuentes; hoy el riesgo país, que mide cuanto de más tiene que pagar en intereses un gobierno por castigo de la banca mundial, ha superado el del final de la gestión Kirchnerista. Esto es así después de haberle entregado a los fondos buitres todo y más de los que pedían, liberado los mercados bienes y capitales, y comprometido con el FMI un durísimo plan de ajuste.

La imposibilidad de controlar el dólar y la inflación más que de la impericia de los gobernantes, habla de fuerzas que se mueven en el submundo de la economía con objetivos bien diferentes de los que sus voceros expresan en la vida pública. 

Si lo vemos en toda su extensión este no es solo un gobierno de CEOS. Cambiemos, como cualquier superestructura política, tiene una extendida burocracia de funcionarios y representantes elegidos en todos los niveles de gobierno que, seguramente, se habían ilusionado con una reelección en el 2019.

Probablemente muchos de ellos no tenían conciencia de que para llegar donde han llegado tuvieron que venderle su alma al diablo, es decir al capital financiero, que no tiene patria, palabra ni compromisos políticos que duren más allá de los negocios de coyuntura.

Lo que está ocurriendo es verdaderamente tenebroso porque desde las sombras las fuerzas más reaccionarias de la economía se están moviendo para exigirle a este gobierno un ajuste mayor a sangre y fuego aunque ese ajuste se lleve puesta toda posibilidad de reelección.

Y hay una duda que flota en el aire generando desconfianza.         ¿Será que el capital financiero ya ha firmado un nuevo pacto de sangre con algunos de los que se postulan como tímida oposición?

Decíamos que es el momento de definiciones para la dirigencia política y social y que esta pasa por la resistencia al plan de ajuste pactado con el FMI. También es el momento de máxima tensión para el campo popular entre la necesidad de conformar un amplio frente alternativo para las próximas elecciones y no hacerle el juego a los traidores.

Creo que sería útil pensar que el necesario frente electoral no solo debe ser alternativo a Cambiemos y el gobierno de Macri sino a toda opción de recambio que pueda presentar el capital financiero y para eso es necesario identificar a cada uno por las decisiones que han tomado y que se toman en esta coyuntura.  

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