29 de julio de 2018

52 AÑOS DE LOS BASTONES LARGOS

Por: luis A. Aubrit

El 29 de julio de 1966, la Policía Federal Argentina, reprimió a los estudiantes que luchaban por defender la autonomía universitaria.

El general Juan Carlos Onganía derrocó el 28 de junio de 1966 al presidente Arturo Illia, dando  inicio a una época que la historia conoce como la 'Revolución Argentina'(1966-1973). Tras tomar el poder,  una de las primeras acciones que realizó el dictador fue tratar de acabar con la autonomía universitaria ya que intentaba que toda institución educativa estuviera controlada y dirigida  por el Gobierno de facto.

Esta medida dictatorial, que significa un brutal atraso del desarrollo científico y académico del país, enfrento a docentes y estudiantes con la dictadura oligárquica que encabezaba Ongania.   

Ante la resistencia de la comunidad universitaria, Juan Carlos Onganía ordenó el desalojo de las facultades ocupadas por estudiantes y docentes en lo que se conoció como “La noche de los bastones largos”, por los elementos represivos con que fueron heridos cientos de manifestantes.

Uno de los heridos fuel entonces decano de ciencias exactas  de la UBA, Rolando Garcia, quien increpó a los uniformados tratando de imponer su autoridad "¿Cómo se atreve a cometer este atropello? Todavía soy el decano de esta casa de estudios". Por toda respuesta, recibió un bastonazo en la cabeza que le produjo una seria herida. Ante la repetición del reto del docente, recibió otro bastonazo que le quebró un dedo cuando intento protegerse del golpe.

La noche de los bastones largos, marcó el inicio de un periodo de decadencia educativa y científica que se prolongaría por siete años. Muchos docentes y científicos decidieron, a partir de esa acción de ruptura con la comunidad académica, emigrar del país.

Esa trágica noche se produjeron 400 detenciones y cientos de heridos, algunos de gravedad. Más de 700 docentes, dejaron sus cargos y 300 emigraron a otras universidades del mundo

La acción, tuvo repercusiones internacionales. El New York Times, publicó el 30 de julio de 1966 una carta de  Warren Ambrose, profesor de Matemática en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) –primer nivel mundial– y en la UBA (Universidad de Buenos Aires).

"Entonces entró la policía. Me han dicho que forzaron las puertas… Lo primero que escuché fueron bombas de gas lacrimógeno…Luego llegaron soldados que nos ordenaron, a gritos, pasar a una de las aulas grandes, donde se nos hizo permanecer de pie, contra la pared, rodeados por soldados con pistolas, todos gritando brutalmente, estimulados por lo que estaban haciendo: se diría que estaban emocionalmente preparados para ejercer violencia contra nosotros… Luego, a los alaridos, nos agarraron a uno por uno y nos empujaron hacia la salida del edificio… Nos hicieron pasar entre una doble fila de soldados, colocados a una distancia de diez pies entre sí (unos tres metros), que nos pegaban con palos o culatas de rifles y nos pateaban rudamente en cualquier parte del cuerpo. Yo fui golpeado en la cabeza y en el cuerpo…

Esta humillación fue sufrida por todos nosotros: mujeres, profesores distinguidos, el decano, el vicedecano, auxiliares, docentes y estudiantes. Muchos, seriamente lastimados… Lo ocurrido parece reflejar el odio del actual gobierno por los universitarios. Odio para mí incomprensible, ya que forman un magnífico grupo que trata de construir una atmósfera universitaria similar a la de las universidades norteamericanas. Esta conducta va a retrasar seriamente el desarrollo del país".

Sin dudas, lanoche de los bastones largos, fue “la primer incisión de la amputación académica” que produciría la dictadura feroz de 1976 y de la que aún no podemos reponernos totalmente, a pesar de los esfuerzos de los gobiernos de 2003 a 2015.

COMPARTIR:


Notas Relacionadas

Comentarios