4 de septiembre de 2018

DE MENTIRAS, BOMBAS Y OTROS MAULLIDOS

Por: luis A. Aubrit

En un discurso plagado de hipocresías, el manual del neoliberalismo y la batalla al kirchnerismo son los únicos argumentos de Macri. Mientras, las bombas siguen cayendo en nuestras vidas.

Luego de haber escuchado las palabras pronunciadas por un Mauricio Macri, que se parece bastante a un político derrotado. O mejor dicho, a un representante del poder económico que jugo a ser político para ser el mejor sirviente de ese poder, nos queda la sensación de escuchar a  un dirigente de una estatura insignificante Pero, con  una  insensibilidad social muy peligrosa y dañina. Detectamos, como dice Fernando Borroni,  a un mentiroso irrecuperable. Pero sobre todo, a un hipócrita de antología que manifiesta una frivolidad perversa. Todos estos calificativos, están incompletos. Cinismo, es el que pone la frutilla del postre. El cinismo, quedo de manifiesto cuando responsabilizo a todo y todos por la situación, menos a sus propias políticas.

Políticas de destrucción. Que como misiles dirigidos, se abatieron sobre nuestro pueblo. La onda expansiva de esas “bombas”, destruyeron  el empleo y la producción cuando se permitió la importación a mansalva de productos, atentando contra nuestra matriz productiva. Esto, llevo irremediablemente a la contracción del mercado interno, generando más desempleo e ingresando en un espiral de pauperización que llevara mucho tiempo revertir.   No solo se destruyó el empleo, también los derechos laborales precarizando el trabajo y disminuyendo el salario real.

Otra secuela del bombardeo neoliberal, es el descomunal endeudamiento externo de estos 36 meses de gobierno. Mientras habilitaron las bici-sendas para la bicicleta financiera, tomaron prestamos, cuyos interese nos condenan por generaciones. Por supuesto, pusieron a buen recaudo sus riquezas y las aumentaron obscenamente con la especulación y la timba financiera. Todos los Ceos que integran el gobierno, desarrollaron las medidas pensando en las ganancias de sus empresas y no en la necesidad de la patria. Por eso, les cabe el mote de saqueadores. No tuvieron pudor a la hora de transferir todas las riquezas posibles de los sectores populares a los concentrados de la economía.

No se contentaron con eso, también enajenaron las riquezas de nuestro suelo y destruyeron las empresas estatales en beneficios de sus propias compañías.

Los misiles neoliberales que dieron en el corazón de nuestro pueblo, destruyeron la salud. Así, volvieron enfermedades erradicadas, aumento la mortalidad infantil, destrozaron la salud pública y le quitaron los medicamentos a nuestros jubilados. No pudieron, o no quisieron bajar la inflación, pero si, el promedio de vida de nuestro pueblo.

Para hacer todo esto, prostituyeron a la justicia, persiguiendo y expulsando a los jueces que se oponían al saqueo, y entronizaron a aquellos que servían a sus intereses, verdaderos cómplices de esta asociación ilícita que es el gobierno.

Volvieron un estado que consagraba derechos en un estado que los viola, sobre todo, el derecho a la vida. Lo convirtieron en un estado al servicio de los asesinos. Matan por tierra y por mar. Desde sur a norte, la muerte está presente. Mataron un 1º de agosto, y mataron un 3 de setiembre. Pero, seguirán matando porque eso les sirve para seguir saqueando. Violan los derechos cuando persiguen y encarcelan. Otro bombazo al corazón de las instituciones.

La lista de los daños que produjo este ataque a Argentina, es inmensa, y seguirá creciendo el nivel de destrucción porque no paran. No pararan, si no somos capaces de pararlos.

Ya no alcanza con las luchas dispersas, es necesario comenzar a tejer la unidad de los sectores populares, los agredidos, de los violados, para decir basta. Pero también, es necesario separar el trigo de la paja. No podrían pegar esos misilazos certeros sin la participación de los traidores. Son los que marcan los blancos, o por lo menos, ayudan a que no les tiemble el pulso a la hora de apuntar. Los Picheto, Bossio y también los Schiaretti y los Urtubey. Esos, son cómplices de la destrucción.

 Debemos identificar y articular con todos los que estamos de este lado, debemos construir la herramienta política que sintetice todas las luchas del pueblo y las exprese en camino institucionales. Es nuestro deber, recuperar un estado que quieren destruir y reconstruir los derechos que fueron desechados.

 

 

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