6 de septiembre de 2018

COMO EN LA DICTADURA

Los métodos de Bonadio y Stornelli, son sistemáticos delitos de tortura que se aplican para lograr que los detenidos digan lo que ellos quieren.

Cuando el sistema judicial no cuida a las personas, imputados o no, y persigue un solo objetivo que no tiene que ver con la verdad, es un sistema judicial dictatorial,

La denuncia del abogado de Rafael Llorens, Mariano Silvestroni, da cuenta de los métodos usados por el juzgado del juez “Pro” Claudio Bonadio. Los mismos consisten en una estrategia de “ablande”, a las que el letrado consideró “un instrumento de tortura”.

“Se está aplicando la ley del arrepentido como un elemento de coacción”, declaró Silvestroni calificándolo como   “un instrumento de tortura”. “No le sucedió solamente a él”, agregó sobre su defendido y aseguró que “las personas en esta causa están detenidas al sólo efecto de confesar”.

“Esto es una vuelta a la época medieval. Pretenden extraer confesiones a partir del castigo físico, en este caso, con la detención o con traslados”, afirmó a Radio 10 y contó que a Llorens fue “sacado de la cárcel a las dos de la mañana y devuelto a las cinco de la mañana del día siguiente para ser notificado de una resolución que podía ser notificada en el penal”.

“Es un instrumento de tortura. Decirle a una persona ‘yo lo meto preso y hasta que no confiese, no sale’, es torturarla”, acusó y afirmó que la práctica es “inconstitucional” ya que la Constitución Nacional “dice que no se puede obligar a una persona a declarar en su contra” y prohíbe los tratos crueles, inhumanos y degradantes, “y esto lo es, con la excusa de que podrían entorpecer la investigación”.

Luego se preguntó: “En esta causa, ¿quién tiene más posibilidades de entorpecer la investigación: el primo del Presidente (Ángelo Calcaterra), que se fue a su casa, o ex funcionarios que hace dos años y medio que no están en el Gobierno? Y ¿por qué motivo el primo del Presidente no pisó un calabozo ni por un minuto, y los otros están presos? Porque uno aceptó sumarse al libreto, y los otros no”.

Llorens planteó que “algo que no tuvieron en cuenta los que se arrepintieron” es que “van a terminar procesados, embargados en miles de millones de pesos, van a perder sus bienes y sus empresas” y, entonces, tal vez “van a empezar a decir la verdad, que los presionaron”.

 

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