11 de septiembre de 2018

¡QUE NO NOS DERRIBEN LA ALAMEDA!

Por: luis A. Aubrit

Uno de los emblemáticos lugares gastronómicos y culturales de Córdoba, está en peligro de desaparecer.

En “El lugar de los papelitos”, como se conoce a La Alameda, se tejieron millones de historias. Se tejió buena parte de nuestra historia. Allí, en sus bancos de madera y sus mesas largas, en la décadas de los 80 y 90, nos sentábamos a compartir sueños de cambiar al mundo.

Entre vinos en jarra y empanadas, íbamos construyendo vidas. Dejábamos como un legado para la posteridad, nuestra bronca plasmada en papelitos pegados en la pared. Las consignas políticas y los chistes picarescos, formaban parte de la escenografía en forma de retazos blancos y servilletas ajadas. Desde un manifiesto político a una declaración de amor, quedaron impresas en las paredes, pero sobre todo, en miles de historias.

La Alameda, tiene esa magia de abrir paréntesis en el tiempo. Dos que salen tomados de la mano, como si cronos hubiese hecho travesuras, regresan décadas después a mostrarles a sus hijos donde se conocieron y enamoraron.

El maravilloso olor de humita en chala, peleaba mano a mano para hacer retroceder los efectos de los gases lacrimógenos que nos perseguía hasta nuestro ocasional refugio.

Fue todo eso, y lo sigue siendo. Porque La Alameda, es pasado y presente. Es un cacho de nuestra historia y es parte nuestro presente. Allí comieron y bebieron personajes de todas las layas. Quizás, el más destacado, sea el hoy papa Francisco

Hoy, nos quieren cerrar La Alameda. No se la quieren cerrar a Edhit ni a las ocho familias que viven de ese lugar, nos la quieren cerrar a todos.

Con mucha emoción y decisión, Edhit, nos cuenta las dificultades que agreden a La Alameda “Las monjas nos piden cuarenta mil pesos de alquiler, las monjas de la caridad, deberían aplicarla” y agrega “Estamos dispuestos a resistir y negociar para encontrar una salida al problema”. Para esta mujer de 70 y picos de años que estuvo desde su apertura en el lugar, y hoy es la responsable “no hay intereses personales, no quiero nada para mí. Solo quiero que el lugar siga abierto para que los chicos puedan tener trabajo”

Esas cosas de la voracidad comercial que atraviesa buena parte de la sociedad, incluso a quienes deberían estar al margen de intereses económicos como es el caso de las monjas Teresitas de la Caridad, y ponen en riesgo la continuidad de nuestro pedacito de historia.

 

Producción: Eleonora Chirino

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