5 de noviembre de 2018

CONSERVE SU DERECHA

Por: luis A. Aubrit

La continuidad del programa de transferencia de recursos a los sectores concentrados de la economía, es una inquietud del gobierno de ceos y del poder concentrado.

En este marco, las elecciones del año que viene, son una preocupación que agita “el fantasma del retorno del populismo” en las perversas cabezas del poder concentrado. Aunque las elecciones del año que viene están aún lejos, desde el gobierno nacional ya comenzaron a diseñar los temas que puedan marcar agenda política en los próximos meses.

Sin dudas que la situación económica en términos generales, pero fundamentalmente la microeconomía en términos particulares, son ejes que Cambiemos intenta desactivar. Para ello, se necesitan instalar temas de debate que soslaye esta problemática.

En este sentido, la inmigración y el intento de vincularlo al delito, parecen estar en consonancia con lo que viene instalando el imperio desde la llegada de Trump a la conducción de los EE.UU. No es sorpresivo que sean temas del presidente electo de Brasil, es más una estrategia que busca unificar los discursos en todo el continente

En los últimos días, el presidente Mauricio Macri, se mostró partidario de revisar las reglas que definen la política migratoria.  Para ello, aprovecho una estrategia de “Caza” que operaron las fuerzas represivas en las inmediaciones del congreso.

"En esta Argentina que madura todo tiene que ser debatido, no tenemos que tener miedo de ver cómo son las reciprocidades: la Argentina es un país de una generosidad absoluta, pero a veces uno tiene la sensación de que somos demasiado generosos y abiertos”, lanzó el Presidente. 

"Queremos gente que venga con la vocación de trabajar, como nuestros abuelos cuando vinieron a este país, y protegernos frente a otros que tienen otro tipo intenciones que nos complican la existencia a todos y le dan un enorme trabajo a la ministra Bullrich”, amplió tratando de defender a la “acolita del dios Baco”

Al debate de mayor rigurosidad en el trato a los extranjeros que cometen delitos se sumó otro tema, como el uso de armas para combatir la inseguridad, coincidentemente, otro de los temas recurrentes de la campaña de Bolsonaro. 
Al ser consultada por esa cuestión, la ministra Patricia Bullrich afirmó: “Eso es un tema de las personas. El que quiere estar armado que ande armado y el que no quiere estar armado que no ande armado. Argentina es un país libre. Nosotros preferimos que la gente no esté armada”. 

Lo cierto es que, más allá de las declaraciones, la cuestión de la seguridad y la inmigración pueden ser dos de los ejes del debate rumbo a las presidenciales del año que viene, donde en la previa, como dicen los encuestadores, dará un primer gran paso el sector político que logre imponer la agenda, es decir cuáles serán los temas de la campaña y cuáles no. 

Está claro que el macrismo querrá mantener en el centro del debate la supuesta corrupción K  y para ello cuenta con la justicia adicta y el entramado mediático para tratar de mantener la expectativa electoral.

El desafío del campo nacional y popular, será centrar el eje y marcar la agenda con la grave situación de deterioro de la realidad económica y política del país, sazonada con la entrega de la soberanía y la monumental corrupción estructural que profundizó el macrismo

 

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