OPINIÓN  23 de abril de 2018

EL FRENTE EXTERNO DEL GOBIERNO

El huracán neoliberal hace estragos en América Latina mientras en el mundo la globalización entra en crisis. Por Mario Macaroff.

Parece contradictorio pero en los momentos más fuertes de la ofensiva neoliberal en el mundo, Latinoamérica supo plantarse con la fuerza de sus pueblos y dirigentes simbolizada en aquel rotundo no al ALCA en la cumbre de Mar del Plata.

Hay consenso entre los principales economistas y analistas políticos de que la globalización como modelo económico está en retroceso y enfrentándose a una seria crisis, sin embargo es ahora cuando sus representantes pegan con fuerza en nuestro subcontinente.   

Hoy el capital financiero tomo el control de los estados de Argentina y Brasil y está cercando duramente a otros gobiernos populares de la región.

Sigue funcionando el discurso de la globalización como promesa de prosperidad en contrapartida al aislamiento del mundo en el que supuestamente estábamos como consecuencias de políticas populistas

El presidente de nuestro país, en particular, se pavonea en los encuentros internacionales como punta de lanza de los intereses del capital más concentrado.

Esa exhibición  no es ingenua y pretende mostrarlo como un par entre los poderosos del mundo  

La pregunta que deberíamos hacernos es si es realmente sólido el respaldo exterior con el que cuenta el gobierno y en el que se fundó buena parte de las expectativas que generó en la población.

A más de dos años de gobierno, un análisis de los resultados vinculados al frente externo parece desmentir esa imagen cuidadosamente elaborada.

La anunciada y esperada lluvia  inversiones nunca llego, nos prestan plata pero a tasas más elevadas que a la mayoría de los países y a pesar de que abrimos generosamente nuestras fronteras a las importaciones, cada vez tenemos más restricciones para exportar.

La visita del Fondo Monetario Internacional dejó en claro  que las condiciones que ponen desde afuera para subirse a un barco, que hace agua y en el que queda poco lugar, son cada vez más duras.

Dijimos en la entrega anterior que un éxito del gobierno fue producir un cambio en la estructura de precios relativos en favor del capital más concentrado, sin pagar por ello un costo político equivalente al daño social producido. Sin embargo parece que todavía no es suficiente.     

La evidencia de que la globalización como proyecto mundial está en crisis le quita al gobierno toda perspectiva de futuro a largo plazo, pero al mismo tiempo lo empuja en el corto y mediano plazo a un ajuste más brutal sobre el conjunto del pueblo.

En el plano político la situación es compleja y le presenta a la dirigencia del campo popular un desafío al que aún no le ha encontrado la vuelta. 

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