15 de julio de 2019

RESUCITANDO A PATRÓN COSTA

Por: Luis A. Aubrit

El “empresariado corporativo”, manifiesta su nostalgia por una sociedad sin derechos laborales.

El empresario Martín Cabrales aseguró que "hay que impulsar una reforma laboral y otras tantas que permitan bajar los costos". En ese sentido aseguró: "Queremos que haya mayor flexibilización. Que sea más fácil despedir y contratar gente".  En consonancia con este criterio, Julio Cribelli, titular de la cámara Argentina de la Construcción, pidió “Terminar con este sistema medieval de protección del trabajador”

Desde siempre, la estructura corporativa que hoy nos gobierna, habla de “modernizar las relaciones laborales”, es decir, flexibilizar la ley para permitir mayor margen de maniobra por parte de los empresarios. La desocupación de un digito que había en 2015, contrasta con las necesidades de la estructura laboral neoliberal. “El ejercito de desocupados de reserva”,  es una condición fundamental de las grandes multinacionales para someter al trabajador y que acepte las condiciones impuestas desde los centros de poder. Hay motivaciones materiales básicas que impulsan ese desenfrenado deseo de reducir derechos laborales: Por un lado, el aumento de la plusvalía absoluta (aumento de la jornada de trabajo) y por otro, la plusvalía  relativa (aumento de la productividad). Hay también,  una motivación que podríamos llamar emocional y que tiene que ver con la percepción de determinados sectores de la sociedad, sobre las capas que la componen, es el profundo odio de clase de los sectores dominantes sobre todo lo “popular”. Parte de la “virtud” discursiva del poder, fue lograr la transversalidad de ese sentimiento. Sectores que deberían ser aliados naturales, por pertenencia y condición social de las capas explotadas, consideran pautas culturales “contranatura” y abonan a concepciones excluyentes.

Pero, cuando existen estructuras organizadas de defensa de los derechos de los trabajadores (sindicatos), se dificulta el aumento de la explotación laboral y disminuyen esas plusvalías. Por ello, la estrategia de los sectores de poder, representados en el gobierno, realizan un doble ataque: Por un lado hacia la eliminación de derechos laborales; y por otro, a la demonización del sindicalismo, acusándolo de “estructuras mafiosas”. De esta manera, se busca naturalizar culturalmente el retroceso de los derechos en nuestra sociedad.

El objetivo, sigue siendo el mismo que motivaron las masacres que se conocieron como “Matanza de la Playa de Santo Domingo, Semana Trágica, Patagonia Trágica,  o los Bombardeos a Plaza de Mayo” entre otras atrocidades cometidas por los grupos de poder económico. Pero, aunque los resultados son similares, muertes populares, la estrategia es fundamentalmente cultural.

La “Meritocracia” y el individualismo, es algo que el neoliberalismo viene desarrollando en la sociedad desde hace tiempo. En esta nueva etapa, se busca desarticular el sistema de derechos laborales y sociales que se instauraron en el gobierno de Perón. Es decir, llevar a nuestra sociedad a la etapa “preperonista”. Rubustiano Patrón Costa, sintetizó lo que hoy sienten los sectores del poder:"Lo que nunca le voy a perdonar a Perón es que durante su gobierno y luego también, el negrito que venía a pelear por su salario se atrevía a mirarnos a los ojos. ¡Ya no pedía. Discutía!

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